16/5/17

COMENATRIO DE TEXTO “PUEDO PROMETER Y PROMETO”

Nos comprometimos a devolverle la soberanía al pueblo español, y que pasado mañana la ejercerá.
Nos comprometimos a normalizar nuestra vida política, gestionar la transición a la paz, construir de la democracia desde la legalidad, y creemos que, con las lógicas deficiencias, lo conseguimos.
Nos comprometimos a que todas las familias políticas podrían tener un lugar en el Parlamento, y el miércoles pueden alcanzarlo (...).
Puedo prometer y prometo, tratar de redactar una constitución en colaboración con todos los grupos de representación en el Parlamento, con independencia del número de escaños (...).Puedo prometer y prometo (...) dedicar todos los esfuerzos por lograr un entendimiento social, que permita fijar las nuevas líneas básicas que ha de seguir la economía española en los próximos años (...).Puedo prometer y prometo, un marco legal para institucionalizar cada región de acuerdo a sus propias características.
Adolfo Suárez, 13 de junio de 1977. "

1. IDENTIFICACIÓN

El texto a comentar procede, por su origen, de una fuente primaria ya que se trata de una selección de párrafos del discurso pronunciado por Adolfo Suárez el 13 de junio de 1977, justo dos días antes de las primeras elecciones democráticas celebradas tras el franquismo. Es, por lo tanto, un texto de contenido político y escrito en forma de discurso oral para ser pronunciado antes las cámaras de TVE. El título “Puedo prometer y prometo” ha quedado como una de las frases símbolo de la transición. Esta fórmula fue repetida siete veces por Adolfo Suárez para expresar sus compromisos electorales en su discurso más recordado, pronunciado ante las cámaras de televisión con el objetivo de pedir el voto para la Unión de Centro Democrático (UCD) en su última alocución antes de las primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco, celebradas el 15 de junio de 1977. Aunque fue Suárez quien la pronunció, su autor intelectual sabemos que fue el periodista Fernando Ónega, amigo y colaborador del Presidente.
 Este discurso, que está destinado a la opinión pública española y en especial a los posibles votantes,  cabe encuadrarlo en una etapa política nueva para la España que  dejaba atrás el franquismo e iniciaba la transición hacia la democracia

2.  ANÁLISIS
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3. CONTEXTO HISTÓRICO

Tras la caída del gobierno Arias Navarro en 1976 es elegido nuevo presidente Adolfo Suárez, quizás el menos esperado de la terna presentada por el Consejo del Reino  a D. Juan Carlos. A pesar de que muchos lo consideraban un joven político sin muchos méritos, procedente del franquismo y sin apariencia reformista, su gabinete  será determinante para la restauración de la democracia en España. En efecto, El 5 de julio de 1976 Adolfo Suárez juró su cargo como nuevo Presidente del Gobierno. Este nombramiento causó sorpresa general, las críticas a la decisión del Rey fueron casi unánimes. Tanto la clase política como los medios de comunicación consideraban que Suárez carecía de categoría política para emprender las reformas que el país necesitaba.
Suárez consiguió la adhesión de los herederos del Régimen Franquista al proceso de reforma. El paso político más importante del gobierno de Suárez en este sentido fue la presentación en las Cortes para su aprobación de la Ley para la Reforma Política. Su autor principal era Torcuato Fernández-Miranda, gran jurista. El objetivo era transformar España en una democracia. Y todo ello con un telón de fondo configurado por  la crisis económica, provocada, entre otros factores, por el aumento del precio del petróleo que elevó la inflación hasta el 20%.  
Suárez logró también la conformidad de la oposición con el proceso de reforma. Para ello  fue fundamental la legalización del PCE el 9 de abril de 1977. Fue una de las acciones más atrevidas y brillantes de Suárez. Finalmente, el 15 de junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones democráticas  desde 1936. Se crearon coaliciones políticas y se prepararon programas electores. En total, se presentaron casi 600 partidos políticos. Así, se formó la Unión de Centro Democrático (UCD), el partido político de Adolfo Suárez que pretendía aglutinar al electorado moderado (centro derecha).  A la derecha de la UCD se encontraba Alianza Popular (AP) dirigido por Manuel Fraga. Y a la izquierda el PSOE de Felipe González.  También concurrieron a las elecciones el Partido Nacionalista Vasco (PNV), etc. También participaron en las elecciones el PCE, los partidos nacionalistas vascos, como el PNV (Javier Arzalluz) o catalanes como Convergencia i Unió (CIU) de Jordi Pujol.
En un ambiente de efervescencia política, Suárez ganaría estas elecciones presentándose, como dice el texto, como un político que cumple sus promesas. La participación en las elecciones fue elevada, en  un ambiente tranquilo y esperanzado. El pueblo español apoyó mayoritariamente el cambio democrático, consiguiendo el triunfo la UCD (Unión de Centro Democrático) del presidente Suárez (34 % votos). A ello quizás contribuyó la gran capacidad mediática de Suárez, su carisma y el dominio de un medio, por entonces novedoso en España, del que fue Director General.
El objetivo de este discurso era convencer a los votantes de que su opción era la mejor y, para ello, manejó impecablemente la audiencia, la filosofía y el compromiso. Una audiencia inmadura democráticamente, pero que deseaba y necesitaba comprar un proyecto político. Una filosofía que aunaba una dimensión más propia del largo plazo (visión estadista) con otra perteneciente a la esfera del corto plazo (visión política). Y un compromiso muy astuto que conectaba impecablemente las emociones del poder hacer (puedo prometer) con las del hacer (prometo)
En segundo lugar, el discurso tuvo la habilidad de convertir un escenario de inquietudes y temores en un espacio de confianza. El inicio del discurso estuvo focalizado en las tres grandes promesas que se habían cumplido. No eran promesas banales, además de vitales, eran propietarias de un extraordinario impacto emocional. Venían referidas a la devolución de la soberanía, a la transición en paz y a que todas las familias políticas tuvieran su espacio.
En tercer lugar, el liderazgo de Suárez salió reforzado tras el discurso. Por un lado, el contenido del mismo provocó una simbiosis entre Adolfo Suárez y su partido político que posibilitó el triunfo de la UCD frente al PSOE. Por otro lado, el lenguaje corporal ante la cámara estuvo absolutamente alineado tanto con las palabras (seguridad) como con el entorno (confianza). El liderazgo de Suárez fue un gran atrayente de votos porque mostró un extraordinario estado de atracción emocional positiva .

Y en cuarto lugar, el mensaje, estructurado alrededor del impactante “puedo prometer y prometo” generó un enorme efecto de contagio emocional. Fue un mensaje que tuvo la capacidad de lograr que el pueblo comprara y soñara con esa visión que Adolfo Suárez tenía y compartía, a la vez que la habilidad de resultar inolvidable.
Fernando Onega, autor del discurso