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27/12/17
18/9/17
14/4/17
El 14 de abril en Albacete. Tal día como hoy llegaba la II República. Un modelo de Estado a seguir
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http://youtu.be/fujQeuir3aM Pincha en enlace para escuchar el himno de Riego
Así llegaba la II República a ALBACETE:
"Hacia las cinco de la tarde comenzaron a congregarse un
numeroso contingente de personas ante el Círculo Republicano. La noticia se
expandió rápidamente y comenzaron a afluir una ampliar masa de gente. Ondeaban
algunas improvisadas banderas republicanas y se lanzaban constantes vivas a
la República. Cuando se inició la
marcha, presidida por concejales republicanos y socialistas y miembros de la
Casa del Pueblo y de la directiva republicana, las calles estaban repletas de
público. El recorrido discurrió por San
Agustín, el Tinte, la Caba, la Feria,... Durante el itinerario la alegría
embargaba, no sólo a los congregados, sino también a muchos de los que desde el
balcón la contemplaban, lanzando vítores los cuales eran coreados por una
multitud jubilosa. Uno de los momentos más emotivos se produjo cuando los
manifestantes se detuvieron ante la casa del octogenario republicano Manuel
Alcázar quien desde el balcón dirigió unas emocionadas palabras que fueron
contestadas con un calurosos aplauso. Al llegar la comitiva al Altozano, el
desplazamiento de los congregados resultó prácticamente inviable, mientras el
público enfervorizado saludaba con una prolongada ovación y continuos vivas a
la República. La presidencia de la manifestación entró en el Ayuntamiento y se
hizo cargo de él sin encontrar resistencia. A continuación,
y el republicano Alberto
Ferrús proclamó la instauración oficial de la República en Albacete. La
multitud continuó su recorrido hasta la Casa del Pueblo donde el socialista
Huerta Valcárcel después de dirigirles unas palabras les exhortó se disolviesen
tranquilamente y mantuviesen el orden. Tema de máximo interés para los nuevos
responsables por las múltiples referencias en los discursos de este día tanto
en la capital como en los pueblos. Su esfuerzo se centró en efectuar una
"revolución pacífica". (Extracto de mi amigo Manuel Requena, gran historiador de Albacete)
12/4/17
7/11/16
3/11/16
9/6/16
28/5/16
24/5/16
15/5/16
24/4/16
12/4/16
Texto sobre Lutero
[…] El origen de ese dinero no
importaba entonces tanto a los papas como el hecho de que llegara y permitiese
concluir la magnífica iglesia [San Pedro del Vaticano]. Así pues, para agradar
al papa, algunos sacerdotes y frailes recaudaron dinero de una manera que no
estaba de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia. Hacían pagar a los fíeles por
el perdón de los pecados. Esa práctica se conocía con el nombre de indulgencia.
La Iglesia enseñaba que sólo puede ser perdonado el pecador arrepentido, pero
aquellos comerciantes de indulgencias no se atenían a esta doctrina. En
Wittenberg, en Alemania, vivía por entonces un monje de la orden de los
agustinos. Se llamaba Martín Lutero. Cuando, en el año 1517, uno de esos
comerciantes de indulgencias llegó a Wittenberg con el fin de recaudar dinero
para la iglesia de San Pedro, cuya construcción dirigía aquel año el más famoso
pintor del mundo, Rafael, Lutero quiso llamar la atención sobre aquel abuso
reñido con la doctrina eclesiástica y clavó en las puertas de la iglesia una
especie de cartel con 95 proposiciones en las que denunciaba aquel mercadeo con
la gracia del perdón otorgada por Dios. En efecto, lo más terrible para Lutero
era que se hubiese de alcanzar la gracia divina del perdón de los pecados
mediante dinero. Siempre se había considerado un pecador que debía temer, como
cualquier otro, la cólera divina, pero creía que sólo una cosa podía salvarlo
de la condena de Dios: su gracia infinita. Y esa gracia, opinaba Lutero, no la
pueden comprar los humanos. De poderlo hacer, no sería gracia. Hasta las
personas buenas son pecadores merecedores de condena ante Dios, que todo lo ve
y conoce. Sólo su fe en la gracia gratuita de Dios puede salvarlas. Y nada
más.
GOMBRICH, Ernst, Breve historia del Mundo, Barcelona, Península, 2007.
3/4/16
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